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Ilusiones. Relato de Navidad


Hacía frío. La nevada que había caído dos noches atrás sobre la ciudad continuaba tiñendo de blanco las calles, aunque comenzaba a distinguirse un tono gris en los bordes de las aceras y en los lugares donde la gente transitaba con mayor regularidad. 

A pesar de la temperatura, que caía bastante por debajo del cero cuando el sol se escondía, le gustaba esa época del año. Las noches no eran tan oscuras por las luces de navidad que decoraban los escaparates de las tiendas, las farolas y las ventanas de las casas; además le gustaba mirar a la gente que amenizaba sus tardes yendo de compras o de paseo con los niños. Él lo había hecho así, mucho tiempo atrás, cuando su vida todavía no era una ruina y no había perdido aún a sus seres queridos.
 
Se estaba haciendo tarde, era hora de regresar a su refugio, un estrecho pasaje comercial donde se resguardaba del frío bajo una manta, dispuesta sobre planchas de cartón. De camino, metió la mano en su bolsillo y contó las monedas que había conseguido esa jornada. Tenía bastantes para comprar un bocadillo, en esas fechas la gente solía ser más amable y generosa, pero decidió guardar el dinero para procurarse una comida caliente al día siguiente, Navidad. Era uno de los pocos caprichos que se iba a permitir esas fiestas. 




Cuando llegó a su refugio, vio con desagrado que había alguien más allí. Por suerte, no se había adueñado de sus cartones y de su manta, si hubiera sido así, estaría más que enfadado.
- Eh, ¿qué haces aquí? -le gritó al intruso - Este es mi sitio, búscate otro.

La persona que estaba ahí, en su refugio, hecha un ovillo contra una esquina, levantó la cara y lo miró con miedo. Era un chaval, apenas un crío de no más de siete u ocho años. Inmediatamente le recordó a alguien en quien se esforzaba por no pensar.
- Por favor, ¿puedo quedarme? -dijo el chico - No le molestaré.
- ¿Qué dices, niño? Vete a tu casa, que hace frío.
El chico al instante rompió a llorar.
- No quiero volver.

Algo en el desconsolado llanto del niño lo llenó de ternura. Imaginó que se trataba de él, del hijo que una vez tuvo y que perdió, y supo que dondequiera que estuviese el padre de ese chaval, debía estar muy preocupado por él. Sin embargo, parecía que ese pequeño intruso pretendía quedarse ahí en la calle, en Nochebuena, con un desconocido harapiento.
- ¿Por qué no quieres volver? - quiso saber, tratando de ser amable para no asustarlo.
- Mis padres ya no me quieren - dijo el niño - Prefieren al bebé.
Lo comprendió de inmediato. Era natural, lo había visto a menudo en su otra vida, cuando trabajaba con niños como él.
 
- Eso no puede ser verdad - dijo - Seguro que tú tienes muchos juguetes, ¿cierto?
- No muchos.
- Bueno, pero piensa en tus dos juguetes preferidos - aguardó un instante mientras el niño hacía memoria - Si te pidiera que eligieras solo uno, ¿acaso podrías decidir cuál?
- No, me gustan los dos igual.
- Y seguro que tienes también amigos - continuó - Y que te gustaría que tu mejor amigo estuviese contigo todo el día, jugando juntos, haciendo cosas… bueno, lo que sea que hagáis los niños de ahora.
- Sí, a veces me quedo a dormir en casa de mi amigo Luis y nos lo pasamos muy bien.
No pudo evitar una sonrisa que rápidamente se contagió al chaval.
- Pues eso es lo que será tu nuevo hermano para ti, será tu mejor amigo. Y para tus padres los dos sois como tus juguetes favoritos, quieren a los dos y no pueden elegir solo a uno, ¿entiendes?

El niño asintió, olvidando ya completamente las lágrimas que poco antes habían surcado sus mejillas. Entonces, lo miró con ojos brillantes.
- ¿Eres Papá Noel? -le preguntó el pequeño mequetrefe.
- ¿Qué?
- Tenemos galletas y leche para ti en casa - dijo el niño, acto seguido lo cogió de la mano y tiró de él hacia la calle - Vamos.

El pequeño, a pesar de su tamaño, tenía una fuerza descomunal y  lo obligó a seguirle hasta una calle cercana donde una pareja con un carrito de bebé lo buscaba incansablemente, llamándole a gritos.
- Adrián - gritó su madre, casi desesperada, cuando lo vio aparecer de la mano de ese sucio mendigo. Corrió hacia su hijo y lo abrazó.
- ¿Dónde te habías metido? - preguntó el padre, uniéndose a su mujer en aquel abrazo que llenó de un calor olvidado el corazón del extraño que los contemplaba.
- Se había despistado y les había perdido de vista - dijo guiñando un ojo al chaval.
Mantendrían el secreto de su fuga entre los dos.

- Menos mal - dijo la madre - ¡Qué susto nos has dado!
- Gracias por cuidar de mi hijo - dijo el padre, tendiéndole una mano amistosa que él estrechó brevemente.
- He encontrado a Papá Noel - anunció el niño, convencido de lo que decía.
- Oye chico, yo no…
- Ya lo veo, Adrián - interrumpió su padre - ¿Qué te parece si invitamos a Papá Noel a cenar con nosotros?
- Síiiii.

La mujer y el niño, junto con el carrito de bebé se dispusieron entonces a entrar en uno de los portales de la calle.
- Oiga, no es necesario - dijo al hombre que le había dado la mano. No le gustaba inspirar lástima, y en realidad no había hecho nada especial por esa familia… Aceptar su caridad sería demasiado.
- Es Nochebuena - contestó el hombre que, para su sorpresa, no lo miraba con pena ni lástima, solo con agradecimiento - Es lo menos que podemos hacer por usted, con el frío que hace estará mejor en casa.

Por mucho que intentó excusarse, ese hombre no dejó de insistir, de modo que finalmente aceptó. 
No sabía si en su otra vida él hubiera sido capaz de algo semejante, tampoco sabía si era el espíritu navideño lo que llenaba el corazón de sus anfitriones esa noche, o si eran, sencillamente, buenas personas, pero gracias a ellos algo en su interior despertó. 

Tal vez no todo estaba perdido para él, quizá podía buscarse un nuevo camino y algún día, ayudar a otras almas perdidas como él a encontrar el suyo. 
 
La Navidad puede hacer nacer ilusiones, pero está en cada uno de nosotros mantenerlas vivas durante el resto del año.


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Esta es mi aportación para  V Reto Creativo de ...¿¿Escribimos?? especial Navidad. 
Espero que os haya gustado y que haga nacer en vosotros la ilusión de estas fechas.

¡¡¡Feliz Navidad!!!

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